He perdido la cuenta de las mañanas en las que me he despertado con el aliento apestando a alcohol y la nariz sucia. De verdad, ya no sé cuantas madrugadas largas he vivido, y tampoco sé cuantas me quedan por vivir. Mi vida empezó a caer cuando me dejó A, y desde entonces, todo ha sido una mierda. Me levanto cada mañana en un piso de mierda en una ciudad de mierda con la resaca de la noche anterior y encima tengo que ir a trabajar. Los gatillazos son constantes, y no me pongo ni a mí misma. A veces me pregunto cuanto queda, y siempre me alivia que sean las seis y pueda perderme en los bares por si te veo. Y tengo el corazón como una colilla, apagado y por derribar, lleno de ceniza de horas pasadas.
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domingo, 27 de diciembre de 2009
no hay noches cortas, solo madrugadas largas .
He perdido la cuenta de las mañanas en las que me he despertado con el aliento apestando a alcohol y la nariz sucia. De verdad, ya no sé cuantas madrugadas largas he vivido, y tampoco sé cuantas me quedan por vivir. Mi vida empezó a caer cuando me dejó A, y desde entonces, todo ha sido una mierda. Me levanto cada mañana en un piso de mierda en una ciudad de mierda con la resaca de la noche anterior y encima tengo que ir a trabajar. Los gatillazos son constantes, y no me pongo ni a mí misma. A veces me pregunto cuanto queda, y siempre me alivia que sean las seis y pueda perderme en los bares por si te veo. Y tengo el corazón como una colilla, apagado y por derribar, lleno de ceniza de horas pasadas.
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