
El azar quiso que entráramos juntos en aquel tugurio. Tú con la mano dentro de mis bragas y yo muriéndome de ganas. Dispuestos a comernos todo menos el mundo, a matarnos a follar. A hacernos el amor despacio y con calma. El concierto ni siquiera había empezado y ya íbamos por los bises. Ya estábamos en los besos de antes de. Teníamos tantas ganas que no sabíamos explicarlo. Habíamos esperado tanto que no podíamos decirlo. Solo sé que yo me moría por tenerte dentro. Házmelo lento cabrón, hazmelo lento… Y acabamos metidos en el cuarto de baño. 2 metros cuadrados a cinco mil besos por metro. Yo contra la puerta y tú dentro de mí. Y al llegar al estribillo nos corrimos en perfecta sintonía fundiendo nuestros gritos con los de la canción. . .