sábado, 20 de octubre de 2012
No me he muerto. Aún tengo sueños. (Pocos,pequeños,fugaces);
Como serpientes reptando por mi mente.
He crecido. He dejado de creer. Ahora quiero. Y no puedo.
Deseo. (Y Nunca consigo.) Caigo. (Y Resbalo.) Fallo. (Y que les den)
NO ME IMPORTA. Tengo lo esencial. Toco el suelo desde el cielo. Bajo al infierno y asciendo a la vida real. Y me basta. (Por ahora).
Hello world.
domingo, 17 de junio de 2012
Quiero un final feliz justo antes de los títulos de crédito. Comer perdices. Follar los domingos. Sentirme bien y no saber nunca porque (y que no me importe). Que no tengas razón y dártela por el puto placer de dejarme ganar.
Vivir despacio, sin prisa, impaciente pero tranquila. Sonriendo y sin llorar.
No pido mucho, la verdad. Una existencia simple que me permita estar bien. Una gama básica de putos tejidos emocionales y un sofá en el que echarme. Una vida win-win en la que todo funcione y esté en su debido lugar sin muchas estridencias. Llegar a fin de mes. Que todos mis balances emocionales sean cero. Hipotecar el corazón a plazo cierto.
To be continued.
Como veis, no pido mucho (...)
viernes, 6 de abril de 2012
Hace mucho tiempo que no escribo.
Primero porque no tenía nada que contar y luego porque me quedé sin cosas que decir.
La vida cambia y mientras estas lineas aparecen en la pantalla en esta ciudad pasan muchas cosas.
Mi vecina la del quinto tiene un niño que no para de llorar. A la chica del segundo primera la ha dejado su pareja y se lo cuenta por teléfono y a voz en grito a todas sus amigas mientras llora su pena todos los días (y todas las noches.)
Y yo ... Yo soy esa que tiene prisa todas las mañanas. La que se levanta con la hora pegada al culo y siempre se arrepiente de solo coger galletas y tomarse un café (negro, solitario) que le quema el estómago a toda prisa.
El metro siempre va lleno y cuando cojo el autobús siempre acabamos metidos en un atasco de mierda. Esas cosas pasan. Me siento rara y a veces creo que he crecido pero la mayor parte del tiempo aún me siento como una cría.
Cuanto mas voy mas aprendo que los autobuses rojos ya no me bastan. Y no me da miedo.
Lo que me da miedo es dejar de ser. De dibujarme.
Me da miedo que me borren.
Primero porque no tenía nada que contar y luego porque me quedé sin cosas que decir.
La vida cambia y mientras estas lineas aparecen en la pantalla en esta ciudad pasan muchas cosas.
Mi vecina la del quinto tiene un niño que no para de llorar. A la chica del segundo primera la ha dejado su pareja y se lo cuenta por teléfono y a voz en grito a todas sus amigas mientras llora su pena todos los días (y todas las noches.)
Y yo ... Yo soy esa que tiene prisa todas las mañanas. La que se levanta con la hora pegada al culo y siempre se arrepiente de solo coger galletas y tomarse un café (negro, solitario) que le quema el estómago a toda prisa.
El metro siempre va lleno y cuando cojo el autobús siempre acabamos metidos en un atasco de mierda. Esas cosas pasan. Me siento rara y a veces creo que he crecido pero la mayor parte del tiempo aún me siento como una cría.
Cuanto mas voy mas aprendo que los autobuses rojos ya no me bastan. Y no me da miedo.
Lo que me da miedo es dejar de ser. De dibujarme.
Me da miedo que me borren.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Cambiaré el karma de mi cama para que te apetezca yacer en ella. Para que sueñes retorcido y feliz. Inconsciente. Tanto que ni siquiera sepas que coño estás haciendo pero seas capaz de recordar que era lo que siempre has querido. Voy a convertir la sábana en un lugar eterno y el abecedario en juego de niños. A nuestro lado nada será importante. Bebernos y comernos con las ganas de los que saben que ya no pueden perder. Solo me falta una cosa: tú.
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